domingo, 21 de mayo de 2017

Tomates cherry (cereza) en el Huerto familiar.

A quien no le caen simpáticos estos diminutos tomatitos, capaces de cambiar el aspecto de muchos platos con su color ,sabor y frescor.
Estamos hablando de los tomates cherry (solanum lycopersicum) o tomates cereza. Hoy en día los podemos encontrar en prácticamente todos los Huertos y por ende en la mayoría de ensaladas que elaboramos en casa. De hecho está empezando a desbancar a su versión más clásica en este tipo de platos.


Origen e Historia.
Como multitud de cultivos su origen es Ámerica. No se ha fijado un país en concreto, la zona de origen abarca a Perú, Ecuador y Chile y la fecha de referencia es el año 1800.
De las regiones de los Andes el cultivo pasó a centro-américa y de ahí llegó a Europa y al resto del mundo.




Cultivo en maceta.
Cómo es lógico cuanto mayor sea la maceta o contenedor que albergue a la planta mejor para su desarrollo, pero el cultivo en macetas, muchas veces, se ve limitado por el espacio, por lo que conviene adaptar los cultivos y las macetas a nuestras necesidades.

Por tanto, una maceta con un diámetro y una altura a partir de 20 centímetros es una buena opción para cultivar el tomate cereza.
Si no podemos fabricar nuestro propio sustrato, en las tiendas de jardinería y especializadas podemos encontrar excelentes sustratos para el cultivo en macetas, esponjosos y sueltos.

Cuando cultivamos en maceta debemos prestar especial atención al riego, sobre todo en épocas de calor que es cuando el sustrato se deshidrata con mayor facilidad.

Es aconsejable colocar un tutor en el momento que coloquemos la planta o semillas en la maceta para ayudar a la planta a crecer de forma erguida y facilitar su desarrollo. También tenemos la posibilidad de colocar el contenedor al lado de una celosía o cualquier otra superficie a la que podamos fijar y apoyar el tallo de la tomatera.

Cultivo en el Huerto.
En el Huerto, las plantas, disponen de más superficie y profundidad para desarrollar sus raíces, pero también están más expuestas a los ataques de plagas y enfermedades.

En el Huerto conviene trabajar la tierra previamente y aportar nutrientes y enriquecerla con humus de lombriz, compost casero, estiércol, purín de ortigas etc.

Al igual que en las macetas conviene colocar los tutores necesarios y exponer a las tomateras a pleno sol.  A los tomates les encanta la luz. Lo conveniente es que tengan unas 8 horas de luz.

Plántula de tomatera cereza.

Cuidados y mantenimiento.
Si se trata de plantas de crecimiento indeterminado y las hemos tutorado, debemos de realizar una poda periódica para ir eliminando los brotes axilares para promover el crecimiento de un solo tallo central. Esta labor ayuda a que el aire y la luz circulen mejor por toda la planta por lo que los tomates que obtenemos son de mayor calidad y volumen, aunque hablando de tomates Cherry quizá no sea lo más importante.

El cultivo de perejil ayuda a prevenir el ataque de la mosca blanca.
Podemos continuar con el aporte de nutrientes sin excedernos, cada 20-30 días.
Retirar hojas secas o enfermas de forma periódica.

Tomatera cherry plantada en el Huerto con tutor de caña..

Bueno, aquí os dejamos con el vídeo de las tomateras cherry colocadas en nuestro Huerto:


lunes, 17 de abril de 2017

Fertilizar y abonar el Huerto Ecológico.

Si queremos que la tierra de nuestro Huerto mantenga la fertilidad conviene aportar nutrientes para enriquecerla.
Uno de los productos ideales para esta tarea es el compost casero que hemos tenido madurando durante mese en nuestro compostador.


Ayuda a cuidar la microbiota de la Tierra.

Al aportar compost al suelo de nuestro huerto o jardín cuidamos la microbiota de las plantas. La microbiota de las plantas es algo parecido a la que tenemos los humanos en los intestinos y que nos ayudan con la digestión.
Como podéis imaginar, la microbiota del suelo esta formada por millones de microorganismos (hongos, bacterias, protozoos,etc) encargados de mantener la fertilidad del suelo descomponiendo la materia orgánica.


Compost casero.
Nosotros utilizamos un bidón para almacenar el compost y cuando lo vamos a repartir por el Huerto vertemos el contenido en el suelo y lo vamos recogiendo a capazos.

Manejo del compostador:

Este compost lleva madurando alrededor de unos 7 meses.
Durante este tiempo hemos ido añadiendo materia orgánica para "alimentarlo" y que vaya creciendo. Se trata de ver al compostador como un ser vivo el cual necesita una serie de cuidados para su buen desarrollo.
Entonces, hay que añadir agua si vemos que está demasiado seco y voltearlo de vez en cuando o cada vez que incorporamos más restos.

Esto se consigue con la práctica. Cuanta mayor sea nuestra experiencia menor será el tiempo dedicado a la pila de compost. De todas formas en el peor de los casos es que el compost resultante no sea tan bueno como uno bien madurado. Aún así seguirá aportando nutrientes a la tierra.
Restos sin descomponer en la pila de compost.
Todos los restos de materia orgánica de la temporada pasada que no haya terminado de descomponer bien la podemos utilizar para la base o cama para iniciar una nueva pila de compost.
Estos restos gruesos (restos de plantas grandes o ramas secas) ayudan a que la mezcla no se apelmace y circule bien el oxígeno.


Aspecto de compost maduro.
Abonar y fertilizar.

Como ya hemos dicho el compost casero es un excelente material para abonar y fertilizar la tierra. 
Para ello simplemente debemos repartir la mezcla por todos los rincones de nuestro Huerto o jardín y luego mezclar y remover con la tierra.

Al aplicar el compost en la tierra, estamos modificando la estructura del suelo para optimizarlo y mejorarlo. Esto se consigue con la parte que actúa como abono, mientra que la parte que actúa como fertilizante es más para momentos puntuales en los que buscamos ofrecer a las plantas los nutrientes que necesitan.
Por este motivo los abonos se suelen echar cuando la tierra se prepara antes de cultivar y los fertilizantes se echan a lo largo del proceso de cultivo.

Compost una vez añadido en el Huerto.
Video aplicación de compost en el Huerto:

lunes, 6 de marzo de 2017

Plantando arbustos del Bosque en el Huerto.

Nos encantan los frutos rojos y por eso hemos decidido dedicar un rincón del Huerto a probar con unos arbustos para ver que tal se nos dan.



 Los arbustos que hemos elegido son: una zarzamora, un frambueso y un kiwiño. Este último tiene los frutos de color verde y estamos ansiosos por saborear por primera vez este fruto.
Bueno, vamos con el primero:

1- Rubus fruticosus (variedad BLACK SATIN)

Este es el arbusto conocido como zarza o zarzamora, pero la peculiaridad que tiene esta variedad, muy interesante para nuestro Huerto, es que no tiene espinas, por lo que podemos echarle mano sin preocuparnos por las temidas espinas.
De esta variedad también podemos destacar su condición de planta autofértil por lo que debe de polinizar y dar frutos sin necesidad de tener otros arbustos similares alrededor.

Estos arbustos del bosque suelen ser bastante rústicos, es decir, soportan bien las altas temperaturas y toleran los fríos invernales.
Por lo visto se trata de un arbusto muy atractivo para abejas y otros insectos beneficiosos.

Con esta planta ya podemos disfrutar de todo el sabor de las moras con el menor dolor posible.



2- Rubus idaeus (varieda AUTUM BLISS)

Esta planta de frambuesa es vigorosa y productiva, tiene unos frutos de buen tamaño y con una fructificación temprana.
Se trata de una variedad remontante. Este término lo podéis encontrar cuando vayáis a comprar cultivos y flores, quiere decir que la planta tiene un periodo prolongado de fructificación debido al resultado de los trabajos en la cría, en este caso, de bayas.

La frambuesa pertenece a la familia de las rosáceas y puede llegar a alcanzar los 2 metros de altura. Si os gustan las frambuesas esta es vuestra planta.
Es parecida a la zarzamora (Rubus spp), pero una forma de diferenciarlas es en los frutos, ya que en frambuesa las drupelas que conforman el fruto se desprenden del receptáculo, mientras que en zarzamora se mantienen adheridas al mismo


3- Actinidia arguta "issai"

Y por último pero no menos importante, hemos colocado en la jardinera esta planta de kiwiño. Como su nombre indica es familiar cercano de los kiwis pero con un tamaño mucho menor (como el de una uva) y con la piel fina y sin pelillos, por lo que se suele consumir sin pelar. De no ser así imaginaros la faena de pelar cada fruto minúsculo.

Como los otros arbustos que hemos plantado se trata de una planta trepadora que hará las delicias de nuestro huerto ya que además de ofrecernos frutos la floración es perfumada, lo cual siempre es de agradecer en las plantas.

Se trata de una variedad autofértil por lo que podemos plantarlo de forma aislada.
Es de hoja caduca con una floración que va desde mayo a junio.



Hemos hecho esta jardinera de piedra para albergar a nuestros amigos del bosque. Tiene alrededor de 4 m de longitud por 50 cm de ancha. 


Jardinera de piedra.
La hemos rellenado con tierra del propio bancal pero además hemos añadido, como solemos hacer, un poco de estiércol de oveja, compost casero, cenizas y como extra hemos colocado también unos capazos de arena para que la tierra quede más suelta y facilitar el drenaje.

El lugar escogido no está a pleno sol, más bien se trata de un sitio en semisombra que no está mal para los arbustos del bosque. Como ya hemos comentado son plantas muy rústicas que se adaptan bien a condiciones ambientales diferentes. Quizá lo que más perjudique a las plantas sea que estén expuestas en zona con vientos demasiado fuertes.


Vista parcial jardinera.
Bueno, pues después de hacer un buen agujero para que la planta quepa bien con todo lo que lleva al sacarlas de los contenedores, ya las tenemos colocadas en sus lugares definitivos donde echarán raíces (nunca mejor dicho) o eso esperamos, para que a continuación nos ofrezcan sus frutos.

Se nos había olvidado, también hemos echado el resto de un par de sacos de sustrato que teníamos de la temporada pasada para realizar semilleros. Todo lo que sea enriquecer la tierra siempre es bienvenido.


Las plantas las hemos colocado con casi 1 metro de separación entre ellas. Quizá podríamos haber colocado una más, pero bueno, así tendrán más espacio.
Las hemos puesto delante de una valla metálica para poder ayudarlas a trepar y también para entutorar. De esta forma controlaremos mejor el desarrollo de las plantas y también nos servirán como "setos de ocultación"

Corteza de pino.
Como último detalle vamos a colocar por toda la jardinera, alrededor de los arbustos, esta corteza de pino que teníamos a mano desprendida de algunos troncos y ramas de este árbol.

Al colocar la corteza estamos haciendo una especie de acolchado del terreno que servirá para retener mejor la humedad del suelo y simular (en alguna medida) el suelo del bosque donde se encuentran este tipo de arbustos.
Por otra parte, cabe mencionar que la corteza de pino puede ayudar a albergar diferentes tipos de bichitos y, a lo peor, algunos de ellos les gusta alimentarse de sus hojas o frutos. Ya veremos a ver como queda el asunto.


Vista de la jardinera con los arbustos y la corteza de pino.
Aquí os dejo un par de imágenes del resultado final una vez instalada la corteza de pino en la jardinera. Para finalizar, más abajo del artículo, os dejamos con el vídeo del proceso del plantado de los arbustos.
Muchas gracias por la visita y hasta pronto.

Corteza de pino alrededor de la zarza.
Video sobre el plantado de arbustos del bosque:

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